
«Dejo mi brújula con la advertencia de que el norte es el sur y viceversa; dejo mi calle y su empedrado, dejo mi esquina y sus sorpresas; dejo mi puerta con sus cuatro llaves; dejo mi umbral con tus pisadas tenues»
Mario Benedetti.
M. Ureste
Don Mario se fue. Ya no pudo demorar más la partida. A sus ochenta y ocho años de vida, su corazón dijo basta, Mario. Hasta aquí te he podido acompañar, maestro.
El Buzón de Tiempo se queda ahora sin destinatario. Aunque en él perdure para siempre el recuerdo nostálgico del amor perdido; los rumores de otras épocas, esos cafés amargos de media tarde, y las llamadas que nunca obtuvieron una respuesta. Sí, Marío. La literatura se queda sin un grande. Se queda huérfana de vos. Y esa servilleta arrugada sobre la mesa de aquel Café, ya nunca será la misma sin tu poesía.
Gracias Don Mario...
Como pequeño homenaje al que fuera uno de los grandes autores latinoamericanos de las últimas décadas, en Vivir para Contarlo os dejo uno de mis relatos favoritos de Mario Benedetti, extraído de su libro de cuentos 'Buzón de tiempo', y el cual os recomiendo encarecidamente. Espero os guste. Saludos!
(- ¿Vos nunca quisiste suicidarte?
- Soy demasiado pelotudo para tomar una decisión tan laboriosa)
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